Talismã

Pop-up Exhibition, CCMA, Rio de Janeiro, December 1, 2025.
Artists: Claudia Hersz, Caroline Valansi, Maya Dikstein, Vic Grynberg & Arthur Vergara, Miru Brugmann (Rio de Janeiro), Lucía Erijimovich, Mabel Kogan, Agustín Jais (Buenos Aires), Nisan Almog & Shlomit Yaakov (Israel)
Activities: Projection of the short film «Na Nossa Pele» presented by Rebeca Regen (Rio de Janeiro); performative reading by Matías Reck (Milena Caserola, Buenos Aires).
Curated by: Agustin Jais / AJLA



¿Qué significa ser artista, judío y latinoamericano hoy? Diversas experiencias en Buenos Aires y Río de Janeiro inspiran la producción de obras que, como talismanes, buscan servir como fuentes de energía, significado y belleza en tiempos de perplejidad.
En Talismã, exposición y jornada pop-up celebrada en Río de Janeiro en diciembre, once artistas y curadores de ambas ciudades y de diferentes generaciones presentaron su trabajo y dialogaron con la comunidad. Sus proyectos exploraron las posibilidades creativas de la civilización judía en su interacción con las culturas latinas y con la diversidad racial y de género; abordaron temas como la memoria, la migración, la comunicación y la convivencia; y propusieron perspectivas contemporáneas sobre textos y tradiciones artísticas antiguas.
Talismã presentó el trabajo de artistas con enfoques innovadores y diversos, que dan cuenta de la fértil intersección entre cultura judía y arte latinoamericano contemporáneo.

Proteger, enlazar, tomar prestado

Un talismán es aquello que ubicamos en la frontera de nuestros cuerpos y nuestras casas para que nos proteja del afuera. Por eso esta exposición empieza en su frontera: el muro exterior de este edificio. Sobre él nos recibe una mano blanda, un hamsa.
El hamsa es quizás el talismán más famoso del mundo. Las tres religiones abrahámicas lo tomaron a préstamo, aunque relegado a sus bordes, ya que tanto el islam como el judaísmo rabínico prohiben la superstición pero la toleran de facto. Por eso, es un símbolo popular de coexistencia más allá de las doctrinas.
Para los artistas argentinos y brasileños que formamos parte de esta exposición, esa coexistencia no es un postulado ideológico sino la realidad de nuestro ADN misturado, en países de migrantes donde todo se contamina, se antropofagiza y fecunda. Desde allí operamos; nuestras obras son huella de manos que buscan —acaso de manera fútil— mirar, crear, reparar lo quebrado.
En el fondo, un hamsa no es más que eso: “que Dios te vea y te proteja”, y como toda visión es una promesa de tacto, nuestra mano-almohada hace lo posible por acariciar y ampliar el abrazo, proteger el nido y a la vez extender el manto de paz hacia los vecinos.
Pero este talismán-almohada está sobre el muro y al lado hay un guardia de seguridad (un shomer) y juntos señalan que hay un muro, que hay algo que proteger. La mano indicial que señala la barrera que nos separa. De los otros y de nosotros mismos.
En la ley judía hay cuatro tipos de shomer y uno se llama shoel, el que pide algo prestado.
Shoel también significa “preguntar”. Más que arrojar lejos, los artistas de Talismã tomamos préstamos desde los bordes o más allá de ellos, para traerlos más acá y con ellos preguntarnos por nosotros mismos y nuestra comunidad.
¿Acaso esos préstamos no están en el corazón del pueblo judío, desde el inestimable aporte de la cultura griega al seno mismo del judaísmo rabínico hasta el intercambio cultural que define al judaísmo diaspórico? Son, sin embargo, préstamos que no devolveremos. Ficciones del pasado, el presente y el futuro que decidimos proteger y nutrir, enlazándolas con nuestras historias.
A veces no hace falta punzar: los huecos ya son demasiado vastos, las cosas ya están demasiado rotas, y debemos reinventarlo todo: salir más allá del muro para delirar el presente y permitirnos delinear algún futuro.
Allá vamos, afuera, llevando puestos nuestros talismanes.